Las cátedras de latinidad en los municipios de Galicia durante los siglos XVI y XVII

  1. Domínguez García, José Manuel
Dirigida por:
  1. Javier Vergara Ciordia Director/a

Universidad de defensa: UNED. Universidad Nacional de Educación a Distancia

Fecha de defensa: 28 de noviembre de 2006

Tribunal:
  1. Antón Costa Rico Presidente
  2. Paloma Pernil Alarcón Secretario/a
  3. Florentino Sanz Fernández Vocal
  4. María Consolación Calderón España Vocal
  5. María Isabel Corts Giner Vocal

Tipo: Tesis

Teseo: 194762 DIALNET

Resumen

Esta tesis es una descripción de las cátedras de Gramática o latinidad existentes en los municipios de Galicia a inicios de la Edad Moderna. Esto es lo que se expone en los capítulos tercero a quinto de la misma, el primero es una introducción y el segundo una panorámica general del período que nos ocupa. En la época del Renacimiento, del humanismo, el latín es la lengua culta; es la lengua de la Iglesia, de la Universidad y "el fundamento de todas las ciencias", en expresión de Antonio de Nebrija. Es también una época de bonanza económica que facilita la aparición de cátedras de latinidad en toda la península y también en Galicia. Desde 1512 existe en La Coruña una cátedra de latinidad, 1542 en Ribadeo, 1543 en Monterrey, 1546 en Pontevedra, 1563 en Vivero, 1566 en Noya y Villagarcía, 1580 en Puentedeume, 1591 en Bayona, 1614 eb Betanzos y desde 1671 en Mellid. En la tesis se informa del documento fundacional de estas cátedras, el nombre de varios preceptores o catedráticos, su base económica, así como la situación del local donde se impartía clase. Estas son las cátedras de latinidad existentes en los municipios de Galicia, que no municipales, pues ninguna está totalmente controlado por el cabildo de regidores del ayuntamiento. A su vez, en las cabeceras de las diócesis gallegas existían cátedras de latinidad, descendientes directas de las escuelas catedralicias medievales en Tuy desde 1528, en Orense la escuela catedralicia medieval se amplía en 1561 con la fundación Cadórniga; en Mondoñedo, el obispo Isidro Caja de Lara (1582 a 1593) funda el seminario de santa Catalina, y en la diócesis de Lugo hará lo mismo el obispo Lorenzo Asensio Otaduy (1591 a 1599); estos dos seminarios serán sólo cátedras de latinidad durante el Antiguo Régimen. Por su parte en Santiago de Compostela, donde había existido una importante escuela catedralicia medieval engrandecida por el arzobispo Gelmirez (1120 a 1140), el notario y regidor Lope Gómez de Marzoa fundó en 1494 un "Colegio para Estudiantes Pobres" situado en el monasterio de san Pelayo de Antealtares. Fue le germen de la universidad de Santiago, ampliado unos años después por los Diego de Muros y el arzobispo Alonso Fonseca III. El capítulo sexto dela tesis se ocupa de la enseñanza de las cátedras de latinidad. Todas ellas tienen una gran similitud organizativa. Los alumnos eran clasificados en menores, medianos y mayores, según su conocimiento del latín. Las clases se impartían en dos horas matutinas y dos horas vespertinas, de lunes a sábado, con los jueves de asueto. El curso duraba del 18 de octubre (san Lucas) al 15 de agosto (la Asunción), con scholae vacant en Navidades o Semana Santa y dies festus celebratur el 6 de diciembre (el obispillo) o el Corpus. Para estudiar latín se usaba las Introducciones latinae de Nebrija (Salamanca, 1481; edición del jesuita Luis de la Cerda, Madrid, 1598) y numerosos autores latinos. Pero debe tenerse en cuenta que el estudio de la Gramática era también una educación en la vida moral y espiritual del escolar. La última hora del día era de repaso (reparaciones), existiendo conclusiones los sábados (sabatinas) y públicas varias veces al año. Los catedráticos, preceptores y repetidores eran elegidos por un tribunal formado en su mayoría por clérigos. Existía un colectivo de personas que aspiraban a estos puestos, que como un beneficio más subarrendaban; casi todos tenían un sueldo exiguo, excepto los del colegio de san Jerónimo de la Universidad de Santiago, lo que obligaba a simultanear cargos. Los jesuitas fundarán los seis colegios que tuvieron en Galicia (Monterrey, 1556; Santiago, 1577; MOnforte, 1593; Pontevedra, 1653; Orense, 1667 y La Coruña, 1673) sobre cátedras de latinidad ya existentes. Aprovecharán su organización y la dotación económica ya existente.